Descansan en basura
El panteón municipal Sagrado Corazón da miedo por tanto desecho, hierbas y hasta tumbas abiertas que darán la bienvenida a los visitantes el próximo 2 de noviembre

El cementerio se convirtió en un basurero, hierbas que se “comen” las tumbas.
Los muertos no tienen un descanso digno en el panteón municipal del Sagrado Corazón.
Su última morada se convirtió en un basurero, hierbas que se “comen” las tumbas y charcos de agua sucia le dan la bienvenida a los deudos.
Botellas vacías de refrescos y de cervezas son las “ofrendas” para los difuntos, pero también televisiones descompuestos que arrojaron al pie de una tumba.
La hierba seca se acumula y recubre las tumbas.
El descuido es evidente y también el desinterés de los duedos que no hacen limpieza.
Hay tumbas sin cruces ni placa para saber quién es la persona que fue sepultada, quizá toda la familia ya murió y no existe quien visite esas tumbas.
Para llegar a una tumba hay que esquivar trampas mortales de tumbas abiertas o punto de desmoronarse. Caer en una tumba abierta es un peligro.
El próximo 2 de noviembre se espera la llegada de muchas personas porque el año pasado la pandemia limitó el acceso a los visitantes.
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