Mi Reynosa

Por amor a su hijo sale Laura adelante

Nunca imaginó el difícil camino que tendría que recorrer para conocer lo que le pasaba a su pequeño, hasta que un día le dijeron que presentaba Trastorno del Espectro Autista

  • Por: NUBIA RIVERA JUÁREZ
  • 27 MARZO 2025 - 07:43 a.m..
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Diana Laura Vega, madre de familia TEA, enfrenta la vida con valentía junto a su hijo Sebastián Mireles Vega.

“Es un proceso difícil, pero tú tienes la opción: o te haces más fuerte o te caes, y por él gracias a Dios nos mantenemos de pie”, dijo Diana Laura Vega, madre de familia.

Imaginó un futuro lleno de retos y aprendizajes, pero jamás pensó que uno de los mayores desafíos sería el de inclusión en el camino de su hijo, Sebastián Mireles Vega.

Al principio no se habían dado cuenta, recuerda Diana Laura, ya que fue hasta los tres años cuando empezó a notar señales que la inquietaban, ya que Sebastián no hablaba y evitaba el contacto visual. Al consultarlo con especialistas del IMSS le dijeron que sólo necesitaba terapia de lenguaje, que era un “niño pandemia” y que con el tiempo hablaría.

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Pero la intuición de madre es fuerte, por lo que buscó a la terapeuta, quien le advirtió que su hijo presentaba rasgos autistas y fue así como llegó a la consulta con una neuropediatra, quien finalmente confirmó el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista el 13 de febrero del 2023.

Tardó un año deambulando para encontrar el diagnóstico, buscando opciones y al final logró tener esa certeza.

“No nos habíamos dado cuenta hasta, aproximadamente, como a los 3 años que no hablaba; empezó a perder contacto visual, sentíamos que algo no estaba bien, acudí al IMSS a Pediatría, me mandaron a buscar terapia de lenguaje, simplemente, pero yo sentía que igual algo no estaba bien; me decían que era porque era niño pandemia y por eso no hablaba”, dijo.


Un camino lleno de obstáculos

Tras recibir el diagnóstico, comenzó la búsqueda de escuelas y, aunque intentó ingresar a un kínder regular, lo suspendieron a la semana porque “no se adaptaba”.

Diana Laura no se rindió y actualmente Sebastian estudia, pero reconoce que hace falta mayor apertura de las escuelas, porque dicen que sí hay inclusión, pero en la realidad es diferente.

“Busqué cupo en una escuela especial, la de atrás de Soriana Morelos, pero no había cupo; entonces opté por meterlo en un kínder regular, me lo aceptaron, pero a la semana me lo suspendieron porque no se adaptaba. Un proceso difícil, pero tú tienes la opción de: o te haces más fuerte o te caes, y por él gracias a Dios nos mantenemos de pie”, expresó.

Y argumentó: “Al principio te dicen, sí, todas somos inclusivas, pero realmente hay escuelas que nada más lo dicen, pero no lo son; buscan algún motivo, buscan alguna cosa para decirte qué él no se adapta o ¿sabes que., búscale por otro lado; eso no es ser inclusivo. Precisamente porque hay pocas escuelas para niños especiales, los cupos son muy limitados y hay muchos niños que se quedan sin estudiar”.

El camino no ha sido fácil, ya que a veces se sienten las miradas cuando el pequeño tiene una crisis emocional o un aleteo; aunque no le ha tocado la discriminación, sí hace un llamado a la comunidad para que sean más inclusivos.

A pesar de todo, Diana Laura no deja de luchar por Sebastián, quien le ha enseñado que “El autismo no significa que no tenga nada que decir, significa que hay que escuchar con algo más que los oídos”.

“Que el autismo no es una enfermedad, es una condición, es un modo de vida; no limiten a sus niños, todos los niños son capaces de todo; todo es cuestión del apoyo que uno como madre libra. Mi niño es muy querido donde va, pero igual es difícil y por el hecho de que no habla a veces sí se sienten las miradas cuando ellos tienen un aleteo o una crisis emocional, pero uno como padre aprende a sobrellevarlo y aprende a cómo calmarlos”.

 

SITUACIÓN COMPLICADA

• A los 3 años no hablaba y empezó a perder contacto visual

• Al principio le dijeron que sólo necesitaba terapia de lenguaje

• Un terapeuta le advirtió que su hijo presentaba rasgos autistas

• Lo inscribió en un kínder, pero lo dieron de baja porque presuntamente no se adaptaba

• En otros centros especializados le dijeron que no tenían lugar para su hijo.

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